Tiempo de moras, fruta apasionada

 Y llegó el fantástico momento de juntar moras. Y es que uno las ve allí tan fugaces como apasionadas, sabiendo que es ahora o nunca el momento en el que se van a disfrutar y no va a ser más que ese momento.

 Nos fuimos entonces los tres, dos de mis hijos y yo balde en mano a juntar moras. Es que se nos dió por hacer dulce como excusa para comer y comer moras jugosas, dulces y suaves hasta el hartazgo.

 Luego hicimos el dulce, claro y nos quedó exquisito. Y para ello no hicimos más que poner en una olla de acero inoxidable las moras que tendríamos que haber pesado pero nos olvidamos con media parte de azúcar que quizás podría haber sido menos. Y al fuego más mínimo que pudimos lo dejamos hasta que se consumió el líquido (algo así como una hora).




 Las moras tienen innumerables propiedades como mejorar la salud digestiva, fortalecer las defensas, el funcionamiento saludable del corazón, la prevención del cáncer , mejorar la memoria,el control de peso, mantener los huesos fuertes y la piel sana, la mejora de la visión, la coagulación normal de la sangre. 
 Las virtudes medicinales de las moras se conocen desde siempre, ya los romanos y los griegos utilizaban las hojas, la corteza, los frutos y las raíces de esta fruta maravillosa.

 El nombre latino de la morera es, Pyramea Arbor (“Árbol de Píramo”) y en la mitología se atribuye el color de sus frutos  al mito de Píramo y Tisbe

 Píramo y Tisbe eran dos vecinos enamorados a los cuales sus padres no dejaban ver y un día encontraron una grieta en un muro de sus casas por la cual se podían comunicar y decidieron quedar esa misma noche para verse en la morera.
Tisbe llegó antes que él y mientras esperaba, de repente, apareció un león , ella corrió a esconderse pero se le cayó el velo (con el que el león estuvo jugando y manchó de sangre).
 Cuando llegó Píramo vio el velo lleno de sangre y pensó que el león se la había comido, se suicidó y cuando salió Tisbe de su escondite y fue al lugar donde había quedado con su amado, pero vio que las moras ya no eran blancas, si no rojas y le hizo dudar de si estaba en el lugar de la cita, entonces fue cuando vio el cadáver de su amado, y se suicidó con él.  y su sangre tiñó el resto de las moras. Por eso, la tradición griega adjudica  a este mito el hecho de que las moras cambiasen al color de la sangre seca al madurar. 

Shakespeare sacó la historia de Romeo y Julieta de este mito y los griegos creen que las moras son rojas porque al suicidarse manchó las moras de sangre como nuestras manos luego de la panzada.



 Pues entonces manos a la mora, en todos los barrios se encuentra una morera, hay que salir a buscarla y disfrutar de este regalo de la tierra.


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